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Teoría de la catástrofe del Toba

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Teoría de la catástrofe del Toba

El lago Toba en Indonesia tiene una extensión de aproximadamente 100 km y 30 km de ancho. Su profundidad llega a 505 metros. Localizado en la isla de Sumatra, es considerado el lago volcánico más grande el mundo.

Sus calmas aguas denotan una tranquilidad que poco tiene que ver con su origen geológico. Estudios modernos muestran que el lago es producto de una megaerupción ocurrida hace, aproximadamente, 75.000 años. La energía liberada durante la misma la convierten en la erupción más grande de los últimos 25 millones de años, más de 100 veces más potente que cualquier erupción moderna.

Semejante energía tuvo efectos locales muy evidentes, pero quizás lo más interesante son sus efectos globales. Las partículas y ceniza liberadas durante la erupción ocultaron una significativa porción de la radiación solar en todo el planeta dando lugar a un “invierno volcánico”. Mediciones del depósito de partículas en conos de hielo de Groenlandia, junto a simulaciones de computadora de dinámica meteorológica, sugieren que la temperatura promedio global bajó entre 3 y 5 °C los 3 años siguientes a la erupción, dando lugar a un periodo más frío que el promedio de cerca de 1.000 años de duración.

No todos los científicos están convencidos de la magnitud real de los efectos globales de la erupción del Toba, pero las pruebas no son solo geológicas. Estudios genéticos en humanos parecen indicar que hace 70.000 años, significativamente cerca de la erupción del Toba, nuestra especie pasó por un importante cuello de botella genético. Los datos sugieren que la población mundial de seres humanos disminuyó críticamente a solo 3.000 a 10.000 individuos. Quizás, a causa de la catástrofe del Toba.

Todos descendemos de esos pocos supervivientes. ¿Sería muy distinta nuestra especie si el lago Toba no existiera?.

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